Esguince de tobillo
Una torcedura de tobillo puede producirse haciendo deporte, al tropezar, al bajar un escalón o simplemente con un mal apoyo. Después de la lesión es normal tener dudas sobre qué hacer, cuánto moverse o cuándo acudir a un profesional.
La intensidad del dolor, la inflamación, la aparición de hematoma y la capacidad para mover o apoyar el pie son algunos de los aspectos que deben observarse tras el traumatismo.
¿Qué puedo hacer antes de recibir tratamiento?
En las primeras horas tras un esguince, el contenido original de Fisiomar proponía medidas sencillas destinadas a controlar las molestias y la inflamación:
- Reposar y evitar actividades que aumenten el dolor.
- Elevar el pie.
- Aplicar frío de forma prudente y protegiendo la piel.
- Utilizar compresión cuando esté indicada.
Estas medidas forman parte de una primera fase. La evolución de cada lesión es diferente, por lo que la valoración clínica ayuda a determinar el grado del esguince y la forma más adecuada de continuar.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta?
Una vez descartada una lesión que requiera atención médica específica, el fisioterapeuta puede valorar la movilidad del tobillo, la fuerza, la estabilidad y el estado de las estructuras implicadas.
En el artículo original se explicaba que la recuperación no debe basarse únicamente en mantener el tobillo inmóvil durante largos periodos. El movimiento y la carga deben adaptarse a la fase de la lesión y a la tolerancia del paciente.
Durante la valoración pueden revisarse:
- Movilidad activa y pasiva del tobillo.
- Fuerza y capacidad de apoyo.
- Inflamación y hematoma.
- Estabilidad de la articulación.
- Patrón de marcha y necesidad de ayudas temporales.
Recuperar movimiento, fuerza y estabilidad
Cuando disminuyen el dolor y la inflamación, el proceso de recuperación puede incorporar progresivamente trabajo de movilidad, fuerza, control y marcha. El objetivo es recuperar la función del tobillo y volver de forma segura a las actividades habituales.
El número de sesiones y la duración de la recuperación dependen de la gravedad de la lesión y de la evolución de cada persona.
En resumen
Tras un esguince de tobillo conviene observar la intensidad del dolor, la inflamación, la capacidad para mover el pie y la posibilidad de apoyar. Si existe sospecha de una lesión importante, debe realizarse una valoración sanitaria. Una vez descartadas complicaciones, la fisioterapia puede ayudar a recuperar movilidad, fuerza, estabilidad y marcha.
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Fisioterapia en Clínica Monleón